El café de Noviembre

Perdí el hilo, la conexión y se produjo el bloqueo.

Es el resumen de este mes.

Me asaltaron las dudas, la autoexigencia, la crítica y la inseguridad.

De repente, empecé a cuestionarlo todo y en vez de crecer con las respuestas me volví pequeñita, pues no había respuestas.

El diálogo interior se volvió en mi contra.

Las preguntas eran excesivas, el lenguaje destructivo y la comprensión se fue de vacaciones.

Todo ello un cóctel que aniquiló el hilo.

Pero crecí rodeada de agujas, telas, tijeras y por supuesto hilos. Naturales, sintéticos, flexibles, resistentes, gruesos y finos.

Y del tipo más especial del invisible, el que te une y unes a lo que más quieres, el que forja tu camino.

Y sé coserlo.

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