La puerta del alma.

«Surt de l’ànima, ralla com un riu»

No tenía ánimo para ir, pero sabía que ese día no podía perdérselo.

Guardó el gran bolso de trabajo en el armario, se quitó el traje, los tacones y el maquillaje.

Tenía que ser ella para ir allí.

Despojarse del personaje creado para la vida y cubrirse con la mínima expresión  para que todo aquello que aconteciese le penetrase directamente, sin filtros.

Ocupó su lugar de siempre.

Y esperó.

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s