El café de Julio.

He recuperado el tiempo.

Con la perdida de conciencia, se produce inevitablemente el descontrol sobre nuestro tiempo y cómo vivirlo.

Se pierde la perspectiva y se difumina el presente.

Al mismo tiempo, cada vez más, mi perspectiva se compartimenta y siento la vida en diferentes planos. Me siento como un árbol con infinidad de ramas, cada una de ellas abriéndose camino. La clave experimentar sin perder el sentido real.

Somo quienes somos y el conocimiento y la coherencia de ello es la clave. Crecer para ser cada vez más nosotros mismos.

Pero cada cierto tiempo, hay que podar las ramas para hacer tronco. Simplificar, precisar y concretar dar forma respetando nuestra esencia para fortalecerla.

«La simplicidad no es el principio es el fin»

Nota: Este es uno de los post que escribí en privado, una reflexión que no esperaba ver la luz, con la vuelta al blog en septiembre decidí publicar los cafés tal cual estaban, para dar coherencia a mis reflexiones en el tiempo. La foto de esta entrada es de mi querida Inma.

 

 

 

 

 

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