La postal.

Por fin has llegado a casa, a tu hogar, has tardado catorce días y vienes en un pésimo estado, pero ya estás aquí.

Te hemos recibido con sorpresa y alegría, aunque al ver las dobleces y las arrugas intuimos lo mucho que has sufrido.

Me has emocionado. Yo también llegué, una vez, a casa llena de cicatrices y heridas, en un viaje que suponía la pérdida de un padre. Hoy me he sentido hermana tuya, porque sé que tú has perdido una madre.

El viaje, aunque desgarrador,  implicó movimiento y al hacerlo evité que las emociones formasen un poso al final de mi corazón. El dolor se quedó allí mucho tiempo, pero estaba vivo y gracias a ello lo pude depurar y transformar en algo hermoso que ahora me acaricia y me acompaña.

Te deseo lo mismo querida amiga, una parte de tu pena ya está aquí con nosotros y la cuidaremos dándole el lugar que se merece. El resto te pertenece y sé que será tu fuerza y compañía en el futuro.

Ensemble au loin.

El café de Enero.

Este café más que una reflexión pretendo que sea un punto de partida.

Hoy un día nuevo, un mes nuevo y un año nuevo.

Quiero empezar con una afirmación.

«Soy escritora»

Puede parecer una obviedad, llevo más de dos años escribiendo en el blog. Tengo una pila de cuadernos y diarios en casa y un proyecto para publicar en su recta final, pero no me atrevía a ponerme esta etiqueta, siempre me ha parecido demasiado elevada como para darme su concesión.

Hasta ahora.

Soy escritora y fotógrafa, no es mi profesión, es algo mucho más potente que eso. Es lo que me ayuda a enseñar la verdadera esencia de mi alma, a crecer como persona, algo que no puedo dejar de hacer porque su ausencia me genera infelicidad.

Soy YO.

 

 

Los cafés con Inma.

Esta entrada es un gracias infinitas a Inma que ha colaborado con sus preciosas fotos en el blog. Con ella he sacado adelante una tarea que sola me parecía muy pesada.

Sigue habiendo varios meses sin publicar,  gracias a Inma tienen su foto, pero como los escribí  «en versión privado» son muy personales, tal cual están no los quiero publicar y retocarlos me parece cambiar su esencia. Por lo que me permito dejarlos en espera hasta que decida cómo hacerlo.

Os dejo este collage como inmejorable broche.

Y os deseo de todo corazón una feliz navidad y un mejor año.

Muchas gracias por haberme acompañado en este espacio.

 

El café de Diciembre.

«Les coses existeixen

per ser trencades.

Prendre’n consciència asserena.»

Anna Gual.

Este es un café diferente, una reflexión que me ha llegado gracias a la luz de otras personas y que tiene que ver con las estructuras. Esas que Anna llama «coses» en su poema y que, como muy bien dice, existen para ser destruidas.
Nos pasamos largo tiempo recorriendo el sendero de nuestra vida, a ratos a ciegas, a ratos con un propósito claro. Para ello, nos servimos de una estructura, una forma de pensamiento, de hacer y, hasta me atrevo a decir, de complexión física, un entorno, unas personas, un trabajo. El problema es que no siempre somos conscientes de que la estructura ha cumplido su misión y que debemos deshacernos de ella.
Existe una tendencia innata a aferrarnos a lo conocido sin distinguir en qué punto nos encontramos y, lo que es peor, sin saber exactamente a qué estamos apegados.
Cuando entiendes que algo claramente ha cumplido su misión es fácil dejarlo marchar y cuando descubres que hay formas que tienen una función limitada es divertido decidir cuáles abandonas y qué nuevas vas a crear.
Veámonos como un Todo con una disposición y orden determinado. Si movemos algo, por pequeño que sea ese movimiento, el resto se va a ver afectado. Si tomas consciencia de ello, no sólo encontrarás la calma, sino que podrás planificar y decidir en consecuencia.
Yo sé qué tengo que jubilar en este momento,
¿lo has pensado tú?

Foto de mi querida Inma

 

 

Oz.

Llegaste para ser el espejo.

Me vi en ti y no me gusté.

Había incoherencia y miedo,

soledad y espacios estancos.

 

No rompiste la bolsa que nos unía.

No quisiste hacerlo.

Pusiste todo de tu parte para no nacer,

aunque te hervían las ganas de vivir.

 

Tú no querías ser yo.

Viniste a romper el matriarcado,

porque solo si lo hacía una mujer,

podríamos reconstruirlo de nuevo.

 

Y mientras eres tú ahora,

conectas con quien fui yo ayer.

Y esa niña aflora, se muestra

y la comprendo.

 

Encuentro la primera piedra,

la que alzó el muro tras el que crecí.

Y no es mía,

viene de lejos,

la arrastró mi madre y

posiblemente la suya antes.

 

Y decido demoler el muro,

para convertir sus piedras

en adoquines de un camino que

pueda recorrer de tu mano.