How deep is your love…

Llevo semanas pensando en este post, tiene hasta banda sonora, pero no sé cómo darle forma.

Es muy importante, para mi, dedicarle unas palabras, por su importancia, a mi  marido. Pero es tan especial, tan íntima y tan  personal nuestra relación que cada frase que pienso o que siento pierde su significado aquí en la red.

Así que sólo os contaré, que este verano consiguió, algo que nunca en la vida me podría haber imaginado. Enamorarme estando enamorada.

El matrimonio, después de la  paternidad, pasa por muchas fases. En nuestro caso, los tres primeros meses de vida, de nuestra hija, nos destruyó como personas. Que tu bebé no pare de llorar nunca, sumado a la lactancia, te destroza los nervios. Es difícil pensar y menos pensar en tu pareja. Aún así, a veces hablábamos y dábamos gracias de haber disfrutado tanto el uno del otro antes de ella. Era lo que nos quedaba para aguantar y dejar pasar el tiempo. Y afortunadamente pasa.

Entonces, no vuelve aquella relación, pero no importa, porque lo que has hecho junto a esa persona supera todas tus expectativas y da un nuevo sentido a la pareja. Y la relación se construye de nuevo pero con unos cimientos aún más sólidos.

Y hoy por hoy, sólo puedo decir que junto a él todo cobra sentido, que es mi complemento perfecto, mi espina dorsal.

Me miro pero no me veo.

Supongo que es por el paso del tiempo, la imagen que tienes de ti misma en la cabeza se va distanciando de la que refleja el espejo. Cambias, cada día, tan poco a poco que es imperceptible.

Hasta que lo es.

Y entonces, pasas por encima del reflejo en el espejo. Te miras pero no te ves. Lo evitas, al principio inconscientemente. Pero llega el día en que caes en la cuenta.

Comparto mi vida con dos imágenes. La de mi cabeza y la de mi espejo.

Y en este proceso tan personal, que me ha dado por hacer público, este es uno de mis nuevos retos.

Hace tiempo que decidí mirar lo que tenía dentro y tomar decisiones. He dejado ir, he perdonado, he entendido, he reflexionado y he madurado muchas cosas. Hasta que en este camino he llegado al envoltorio.

Y me he parado para verme. Con la herramienta con la que mejor me expreso últimamente, mi cámara. Busque el tiempo, las ganas, la valentía y el cariño de hacerme un retrato.

Me siento iniciando el proceso, no es el retrato definitivo, pero es un paso adelante. Una nueva actitud frente a mi misma.

Ahora me miro y me veo.

Troya, mi niña de ojos amarillos.

Te saqué de una jaula, para que tú sacases de mí, todo el amor que quería darle a un hijo, que no era el momento de tener.

Así que, no tengo más que palabras de agradecimiento. Has sido mi niña, mi primera hija. Hemos compartido nueve años y me has acompañado silenciosamente, como una sombra, en todo momento.  Y los hemos vivido intensamente. Me has acompañado a la playa,  a la montaña, a trabajar y sobretodo, me acompañaste todo el embarazo. Estuviste a mi lado en el momento que más necesitaba una amiga y que, por circunstancias de la vida, me quedé sin ellas.

Ha sido un placer y un orgullo tenerte. Has sido un animal grande, fuerte y noble. He tenido la suerte de estar juntas hasta tu último suspiro. Y me lo pusiste muy fácil. Aceptaste las circunstancias y te dejaste llevar, liberándome de la responsabilidad de decidir. Muriendo con la dignidad con la que aspiro a vivir mi vida.

Me dejas un recuerdo imborrable, muchas alegrías y una infinita tristeza. Allá donde estés te querré siempre.

La Búsqueda

Porque de repente un día sientes que quieres hacer algo más. Pero ni siquiera sabes por qué o por dónde empezar. Te paras, buscas, te preguntas, preguntas, sigues buscando y es como si un pequeño insecto te hubiese picado e inyectado un veneno que te pide: haz algo diferente, haz algo nuevo, arriésgate, escucha, no te acomodes, alimenta tu alma y no sólo tu cuerpo y tu mente. Y al final después de mucho pensar y de buscar sigues sin definir qué  buscas.

Pero, decides que si sigues pensando jamás harás nada, así que decides empezar, el qué, no lo sé, por qué, por simple necesidad vital, cómo, a través de las imágenes y las palabras. Para crecer personalmente en algo honesto y muy mío.

Bienvenidos a mi blog, a una parte de mí que me cuesta mostrar pero que quiere ser mostrada.

Un abrazo.