El café de Febrero.

Dos semanas sin escribir.

Cinco novelas y un poemario.

Treinta y tres hojas de diario llenas de mi.

Un calendario repleto de puntos de guía.

Un cuaderno de ciclos.

Otro donde las ideas se colocan en forma de tronco, raíces y ramas de un árbol caduco.

Cuatro viajes.

Yoga y Mala budista.

Música y running.

Luces blancas en forma de ancla al presente.

Taza de Navidad para no dejar la ilusión atrás.

Tres días de biblioteca.

Abrazos, amor y complicidad.

Risas y confidencias.

Empoderamiento compartido.

Mujeres y educación.

Un cambio llamando a la puerta.

Una reestructuración de nuestro nido.

Un brazo dolorido de cargar amor.

Ver y comenzar a entender el código.

Compartir.

Respirar, liberar y fluir.

Y estamos en Febrero.

 

 

 

 

 

El café de Enero.

Este café más que una reflexión pretendo que sea un punto de partida.

Hoy un día nuevo, un mes nuevo y un año nuevo.

Quiero empezar con una afirmación.

“Soy escritora”

Puede parecer una obviedad, llevo más de dos años escribiendo en el blog. Tengo una pila de cuadernos y diarios en casa y un proyecto para publicar en su recta final, pero no me atrevía a ponerme esta etiqueta, siempre me ha parecido demasiado elevada como para darme su concesión.

Hasta ahora.

Soy escritora y fotógrafa, no es mi profesión, es algo mucho más potente que eso. Es lo que me ayuda a enseñar la verdadera esencia de mi alma, a crecer como persona, algo que no puedo dejar de hacer porque su ausencia me genera infelicidad.

Soy YO.

 

 

Los cafés con Inma.

Esta entrada es un gracias infinitas a Inma que ha colaborado con sus preciosas fotos en el blog. Con ella he sacado adelante una tarea que sola me parecía muy pesada.

Sigue habiendo varios meses sin publicar,  gracias a Inma tienen su foto, pero como los escribí  “en versión privado” son muy personales, tal cual están no los quiero publicar y retocarlos me parece cambiar su esencia. Por lo que me permito dejarlos en espera hasta que decida cómo hacerlo.

Os dejo este collage como inmejorable broche.

Y os deseo de todo corazón una feliz navidad y un mejor año.

Muchas gracias por haberme acompañado en este espacio.

 

El café de Diciembre.

“Les coses existeixen

per ser trencades.

Prendre’n consciència asserena.”

Anna Gual.

Este es un café diferente, una reflexión que me ha llegado gracias a la luz de otras personas y que tiene que ver con las estructuras. Esas que Anna llama “coses” en su poema y que, como muy bien dice, existen para ser destruidas.
Nos pasamos largo tiempo recorriendo el sendero de nuestra vida, a ratos a ciegas, a ratos con un propósito claro. Para ello, nos servimos de una estructura, una forma de pensamiento, de hacer y, hasta me atrevo a decir, de complexión física, un entorno, unas personas, un trabajo. El problema es que no siempre somos conscientes de que la estructura ha cumplido su misión y que debemos deshacernos de ella.
Existe una tendencia innata a aferrarnos a lo conocido sin distinguir en qué punto nos encontramos y, lo que es peor, sin saber exactamente a qué estamos apegados.
Cuando entiendes que algo claramente ha cumplido su misión es fácil dejarlo marchar y cuando descubres que hay formas que tienen una función limitada es divertido decidir cuáles abandonas y qué nuevas vas a crear.
Veámonos como un Todo con una disposición y orden determinado. Si movemos algo, por pequeño que sea ese movimiento, el resto se va a ver afectado. Si tomas consciencia de ello, no sólo encontrarás la calma, sino que podrás planificar y decidir en consecuencia.
Yo sé qué tengo que jubilar en este momento,
¿lo has pensado tú?

Foto de mi querida Inma

 

 

El café de Noviembre.

Octubre han sido 31 días de montaña rusa, de esas muy largas, en las que te da tiempo a tener muchos estados de ánimo y que acaban en el hartazgo. Difícilmente puedo hacer mi valoración personal sin tener en cuenta la situación política del país.

Es una situación en la que todos nos hemos posicionado y de la que por fuerza hemos tenido que hablar hasta con nuestros pequeños.

De política no escribiré y tampoco de lo que opino a nivel personal, pero sí quiero hablar de la idea con la que hemos educado a nuestra hija.

Creo que el lugar en el que nacemos es accidental, un cúmulo de circunstancias que no hemos elegido conscientemente. Y ese lugar, no te pertenece más que a otra persona. Tenemos el derecho a elegir dónde vivir o de dónde nos sentimos y nadie nos puede hacer sentir lo contrario, simplemente porque todos somos seres humanos pertenecientes al mismo planeta. Por mí, incluso eliminaría las diferentes clasificaciones de raza y la dejaría en una única: “humana”.

Comparto relaciones sentimentales, de trabajo y escolares con gente de diferentes lugares; y lo entiendo como algo positivo y enriquecedor. Una cura de humildad frente a muchas ideas impuestas históricamente y la mejor manera de educarnos con una mente abierta y tolerante.

Entiendo que vivimos en un mundo con fronteras, pero éstas no deben ser limitadoras o excluyentes, y menos mentales.

El miedo y la ignorancia hacen que nos cerremos y tomemos la opción más drástica y fácil como la mejor. Mi propia hija me dijo que a ver por qué tenía que venir nadie a nuestra isla. Sin darse cuenta de que su propia madre nunca la habría tenido sin haber venido hace mucho tiempo de afuera.

Pensemos antes de hablar y evitemos herir a quienes nos rodean, incluso recomendemos a nuestros hijos que es mejor no hablar en el colegio. Cada uno de nosotros tiene derecho a tener su opinión, pero antes de las ideologías están las personas. Hablemos como personas sobre nuestras ideas, no defendamos vehementemente nuestras ideas sin ser personas.

Una madrileña que vive en Mallorca y se siente menorquina.