Peonías y Café.

En breve volveré al blog  quiero añadir una parte más literaria con dos categorías nuevas:

Poesía

Relatos

Forma parte de lo que me ha mantenido apartada y también es el motivo que me hace volver.

Estos meses he seguido trabajando de manera privada el café del mes, era una cita que no quería eliminar de mi agenda. Con el retorno en octubre deseo publicar estas entradas para que el blog mantenga el ritmo que había marcado.

Y pensé que hacerlo con una colaboración sería la mejor manera de llevarlo a cabo.

Inma  creadora de la cuenta “Peonías en mi ventana” ha aceptado participar con las doce fotografías de café necesarias para las entradas de este año.

No podéis imaginar la ilusión que me hace contar con su ayuda. Por una parte, no me veía capacitada para crear de golpe las fotos para el trabajo atrasado y por otra, estaba deseando ampliar el círculo de Jara para poder contar con otras voces que acompañen a la mía y empezar con Inma es un honor.

Su fotografía es concisa y delicada. Muestra una galería coherente y llena de simplicidad cotidiana. Es femenina y elegante. En sus fotografías se muestran trazos de su vida privada, pero en su línea, muestra sin exibir. Y así la acompañamos en su faceta de madre, en sus paseos por Galicia y vemos su amor por la naturaleza y los animales. Y de vez en cuando comparte cafés. Esos que ahora podremos disfrutar también aquí. Podéis conocer mejor a esta “medio gallega”  a través de su blog  .

A mi sólo me queda darle las gracias de nuevo.

 

 

 

El café de septiembre.

Agosto ha sido un regalo de tiempo. Un mes con cinco semanas, de hermosos y soleados días, que se han ido acortando imperceptiblemente hasta estos tres últimos días, en los que hemos amanecido antes que el sol.

El tiempo ha sido el idóneo para que las ramas, de este árbol metafórico en el que me he convertido, crezcan y crezcan. Horas repletas de novedades, contrapuestas a mi estructurada rutina habitual, que me ha llevado en momentos a estar algo fuera de lugar, poniendo de manifiesto, que el tan deseado objetivo de vivir el presente, está aún lejos de ser una realidad, aunque siempre sea una línea del camino.

Llegué a Agosto llena, con muchas emociones y pensamientos por asentar y he continuado sumando. Empiezo septiembre con la sensación de que están germinando grandes cambios en nuestra vidas.

Este verano Babau ha entrado en la infancia mientras yo inicio mi madurez y en casa se respira cómo ha crecido la familia. Los lazos se fortalecen mientras el espacio crece y el tiempo se dilata.

Ahora disfruto la maternidad con un orgullo sereno.

Llevo cinco años dando la vuelta a las piezas de este puzzle y ahora ya puedo colocarlas. Son piezas mágicas, porque no forman una imagen predeterminada, simplemente van encajando una con otra y la imagen se va creando cada día según crece el puzzle.

Y lo mejor es que es compartido, ni siquiera tengo todas las piezas, muchas de ellas no está en mi mano colocarlas, no sé si veré parte del final o cumpliré con mis deseos, pero sé que disfrutar de que seas mi hija sin miedo es el mejor regalo de vida.

 

Preciosa la foto de Peonías en mi ventana ¡Gracias!.

 

 

 

El café de Agosto.

LLena, plena, nutrida, colmada…. con esta sensación entro en agosto. Julio ha sido un mes repleto de momentos de disfrute espiritual en solitario y compartido. Un tiempo que se ha estirado haciendo del mes un largo periodo.

Comenzó cargado de poesía. Las palabras manando de forma natural, escritas o comentadas, han tejido una gran red sobre la que se filtra la información. Nació cuaderno de vida, que refleja mi tiempo y mis ciclos. Y mi compromiso con la escritura a través de “un cuaderno al mes”, con ambos presente y pasado se hablan, se comunican, se abrazan y reconcilian y eso me da una sensación cuántica del espacio y del tiempo. Pienso que el pasado te espera siempre de alguna manera para que puedas volver a él y solucionar el presente.

A través de esta energía surge y perdura en el tiempo una relación con una parte de mi genética hasta ahora bloqueada, y de repente, todo enlaza y completa vacíos que llevaba una vida transportando.

Y mientras, veo como Babau está totalmente conectada con el presente. También está llena, de juego, de ideas, de risas. Crece fuerte y segura, en equilibrio. Su verano pasa dándole tiempo para ser niña.

Preciosa foto de la generosa Inma de Peonías en mi ventana.

 

 

El café de Julio.

He recuperado el tiempo.

Con la perdida de conciencia, se produce inevitablemente el descontrol sobre nuestro tiempo y cómo vivirlo.

Se pierde la perspectiva y se difumina el presente.

Al mismo tiempo, cada vez más, mi perspectiva se compartimenta y siento la vida en diferentes planos. Me siento como un árbol con infinidad de ramas, cada una de ellas abriéndose camino. La clave experimentar sin perder el sentido real.

Somo quienes somos y el conocimiento y la coherencia de ello es la clave. Crecer para ser cada vez más nosotros mismos.

Pero cada cierto tiempo, hay que podar las ramas para hacer tronco. Simplificar, precisar y concretar dar forma respetando nuestra esencia para fortalecerla.

“La simplicidad no es el principio es el fin”

Nota: Este es uno de los post que escribí en privado, una reflexión que no esperaba ver la luz, con la vuelta al blog en septiembre decidí publicar los cafés tal cual estaban, para dar coherencia a mis reflexiones en el tiempo. La foto de esta entrada es de mi querida Inma.

 

 

 

 

 

El Café de Febrero

Enero, como principio de ciclo,  ha sido mucho más intenso de lo que esperaba. Las cosas han ido sucediendo poco a poco, imperceptiblemente hasta que ayer encajó y se precipitó todo.

Llevo tiempo sufriendo un fuerte bloqueo creativo. La toma de consciencia que me ha aportado el Taller ha tenido esa consecuencia. Mi nivel de autoexigencia, mezclado con los nuevos conocimientos y la sensación de no tener nada sobre lo que escribir me ha dejado seca.

Pero tras las dos últimas clases una nueva lucecita ha ido naciendo en mi cabeza, una idea cogida con pinzas, la sensación de tener algo claro pero aún sin forma definida.

Y creo que sé lo que es. Ha llegado el momento de hacer alquimia.

Tengo que verter a Jara en mi interior, dejando que todo lo bueno que me ha aportado y he aprendido se funda conmigo y recuperar el protagonismo.

Siento que es el momento de hacer un acto de valentía y mostrarme en primera persona.

Escribir y fotografiar sin condicionamientos.

Y fluir, mostrarme sin miedo, ser espontánea y avanzar.

 

Nota: Este es uno de los post que escribí en privado, una reflexión que no esperaba ver la luz, con la vuelta al blog en septiembre decidí publicar los cafés tal cual estaban, para dar coherencia a mis reflexiones en el tiempo. La foto de esta entrada es de mi querida Inma.