El principio del todo

Su llegada me removió en lo más hondo. Nunca imaginé que tenerla me supusiese replantearme toda yo. Hizo tambalear los cimientos de mi ser.

Vino llamando la atención, sin pasar un minuto desapercibida, no dejándome un segundo para mí o para descansar.

Ni un minuto de silencio. Ni un día de descanso.

Hasta que un día se hizo el silencio, paró de llorar.

Y con el silencio, llegó el tiempo y con el tiempo, llegó el espacio personal y con el espacio personal, llegaron las preguntas, los anhelos y las contradicciones.

Algo no encajaba, sentía que lo preestablecido, lo preconcebido, lo aprendido no me iba a servir con ella.

Ni tampoco servía para mí.

2 comentarios sobre “El principio del todo

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