El café de octubre.

A veces, imagino mi vida como los anillos en el tronco de un árbol. Círculos de tiempo cíclicos. Todo se repite, todo cambia.

Septiembre ha sido largo y lleno de contrastes. Empezó en verano y ha acabado en otoño. Llegó con vacaciones, playa y tiempo libre y se ha asentado en la rutina, el colegio y los atascos. Amanecíamos de día y ahora lo hacemos de noche.

Una lenta transición.

A nivel personal, un mes de toma de decisiones, de abrir los ojos a mi entorno.

He tenido que parar, tomarme en serio mi cuerpo y dejar de forzarlo en una batalla sin sentido.

He limpiado mi hogar de una carga tremendamente tóxica.

He dudado, mucho.

Mucho.

Hasta que me he dado cuenta de lo innecesaria que era mi duda.

Y he pasado a la acción. A poner en marcha de nuevo proyectos, de los que no veo el final, ni en muchos casos el objetivo, pero con los que disfruto el camino.

Os deseo un gran otoño.

 

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