Domingo.

Me siento como en una primera cita, con ganas de hablar pero con temor de que la conversación no interese.

Poco a poco he  ido escribiendo menos, sin ningún motivo especial. La ausencia de rutinas, el tiempo libre compartido en familia, la necesidad de intimidad y las dudas de cómo afrontar el blog han ido bajando el ritmo de las publicaciones.

La necesidad de escribir estaba, aunque ha quedado sumida en el vaivén del verano.

Pero poco a poco ha llegado septiembre. No es un mes que empiece el día uno, es un mes que comienza cuando la rutina se asienta. Y para ello, ha necesitado viente días y algo de lluvia.

Y con él ha llegado el Domingo.

Ése en el que te despiertas sin prisas, arropada y escuchando las tranquilas respiraciones de los que amas. Ése que amanece envuelto en silencio. El que parece que ha detenido el mundo. Y te debates entre arroparte aún más o aprovechar para escribir unas líneas.

Ése en el que agradeces todo lo que te rodea. Y rezas para que todo siga cambiando para permanecer como está.

Y con la misma calma que ha entrado septiembre vuelvo al blog.

Os deseo un  muy feliz día.

 

 

2 comentarios sobre “Domingo.

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