Un canto a la vida.

Caminaba, sumida en mis pensamientos, de camino a casa, cuando las vi.

Estaban sentadas en un banco del parque. Bañadas por el único rayo de sol que dejaban pasar los árboles.

No se me borrará jamás su imagen. La madre tenía abrazada a su hija. Se la ve frágil. En una especie de limbo temporal, en el que es imposible calcular su edad. Tiene parálisis cerebral. A su lado una inmensa silla de ruedas.

La madre, le está cantando mientras la acuna, como si aún fuese un bebé.

Allí en medio del parque, me parece estar interrumpiendo ese hermoso e íntimo momento. Afortunadamente soy invisible para ellas.

Siento su sincera felicidad y se me parte el alma.

Un mar de sentimientos encontrados me arrollan. Oigo la canción y me pregunto de donde sacará la melodía. Cómo tiene fuerzas. Me siento pequeñita ante la magnitud del amor, a su hija y a la vida.

Paso de puntillas evitando hacerme notar y me guardo esta imagen como un tesoro.

 

 

 

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