El café de Julio

Este «café» me lo tomo en viernes, sentada en mi terraza, mientras mi familia duerme, después de haber regado las plantas.

Estamos de vacaciones.

Este primer semestre ha sido vertiginoso, exigente y lleno de éxito. Un período de puesta a prueba.

Tengo una amiga que siempre habla de morir de éxito. Es cuando las cosas te van tan bien en un ámbito, que desatiendes todo lo demás y al final todo se va al traste.

Por ello, he sentido este año como una puesta a prueba. A nivel laboral será un año histórico, siempre es hermoso vivir algo así, algo que sabes que difícilmente se repetirá y que es fruto de la confluencia de muchísimos factores. Pero también puede ser muy absorbente y cegador.

Esa ha sido la puesta a prueba. El momento de verificar que tengo claras las prioridades y la manera de ver y vivir la vida.

Aún así ha habido sacrificio, siempre lo hay. Pero es importante tener la capacidad de verlo en el momento y de poder elegir qué es lo que vamos a desatender.

Y aquí estoy, disfrutando de estas vacaciones, las más cotidianas que he tenido jamás y que me están haciendo inmensamente feliz.

Vacaciones en casa, sin horarios, sin prisa, sin separarnos.

Vacaciones para retomar los hábitos sacrificados por un tiempo pero no olvidados, eso ya no va a pasar más.

Porque se puede obviar algo importante un tiempo, pero debe ser un tiempo limitado, con fecha de caducidad, sino la factura es demasiado alta.

 

El café de junio

Esta iniciativa la marqué como una forma de «saborear» el paso del tiempo. De obligarme a hacer paradas, para darme el tiempo suficiente de pensar si estoy donde quiero estar. Si estoy dedicando tiempo a lo verdaderamente importante o estoy dando vueltas como pollo sin cabeza.

Y este es el café que más me ha costado pararme a tomar.

Mayo ha sido un mes de limpieza profunda. Le hemos dado la vuelta a toda la casa. No ha quedado ni un cajón, ni una carpeta, ni una caja sin revisar. Y eso no sólo se refleja en la casa.

Creo que, cuando te paras a revisar todos tus objetos personales para decidir qué hacer con cada uno de ellos o quieres un cambio en tu vida o ya lo has hecho.

En 39 años, esta es la segunda vez que llevo a cabo este proceso.

Y comentaba que me ha costado pararme porque me ha dejado fuera de este mundo 2.0.

Durante la limpieza, me ha invadido un sentimiento intimista, en el que cada vez más me planteaba si aún siento la necesidad de mostrarme.

La satisfacción que producen las redes sociales es tan efímera y en la mayoría de los casos vacía, que en momentos como este me sobra.

También es verdad que mayo ha sido inusualmente invernal. Tal vez por eso en vez de salir al sol me he vuelto a meter en el caparazón.

 

 

El café de mayo

Este café me lo voy a tomar el último día de abril y así celebro mi cumpleaños

Es sábado y he decidido vivir este día como patrón de los próximos 365 días que voy a disfrutar con esta edad.

Babau ha venido a mi cama y sus primeras palabras han sido «Feliz cumple», mientras sonreía. He tocado el cielo, es la primera vez que sabe que es mi día. Y juntos los tres nos hemos vuelto a dormir.

He tenido tiempo para despertarme tranquila, trastear en silencio por la casa y desayunar sin prisas.

Estoy disfrutando de las felicitaciones y emocionándome con algunos mensajes. Siempre hay detalles especiales y palabras que me llegan al alma.

Este café no va a llevar balance del mes.

Me voy a hacer el regalo de disfrutar el día «en la ignorancia».

 

El café de Abril

Abril es mi mes, el mes en que nací. Y haciendo justicia a mi personalidad elegí el último día. No me van las cosas fáciles, aunque debería decir iban y así voy cambiando pautas.

Hoy es uno de esos días en que un perro verde, con alas y hocico de arcoíris parece más normal que tú.

Mi Oráculo dice que nuestro cumpleaños es una fecha que nos pone a prueba, nadie es inmune a su poder. Depende el año y la edad en la que te encuentres te pilla de una forma u otra. Pero siempre te obliga a abrir un poco la conciencia y ver en qué punto te encuentras de tu vida.

También me habla siempre de la «Ley del Péndulo» y de cómo para avanzar hay que retroceder.

Pues no sólo he retrocedido, me he caído de culo. Llevo tantos días priorizando mi trabajo, ampliando horarios y desoyendo a mi cuerpo que me ha caído una losa en la cabeza.

Año tras año aprendo y mejoro nunca es tan grave como años atrás, porque el listón ya no es el mismo. No me permito caer tan bajo, porque tengo los límites más claros. Pero qué fácil es volver a las viejas dinámicas, que arraigadas tenemos las costumbres y que inseguros nos sentimos al tener que cambiar. O que perezosos. No tengo muy claro cómo llamarlo.

Pero caer implica levantarse, superarse y mejorar. Me queda toda una vida de caídas, remontadas, triunfos, derrotas y todas las ganas de llevarlo a cabo.

 

 

 

 

 

 

El café de Marzo

Otro mes más.

Febrero venía con la dinámica de convertirse en un mes horrible, pero no tuvo en cuenta, que este año estaba preparada, lo vi venir. Es un mes de altas exigencias, en el que siembro los resultados de gran parte del año. Y siempre me lo tomo a la tremenda. Cambiar esa dinámica me ha llevado mucho trabajo personal y una gran toma de conciencia. Aún así, siendo la primera vez que consolido un cambio de estas dimensiones he pasado por todas las fases. Desde ponerme enferma, estar anímicamente muerta, sentirme irritable a por fin, la calma.

Un mes de muchos contrastes, en el que se han sucedido muchísimas cosas buenas que esta vez me he permitido disfrutar.

Como una colaboración en el blog de María o una mención en el de Lucía , ambas tienen un contenido fantástico. Me encantan sus galerías de IG y son abiertas y dinámicas.

Sois muchos los que me leéis y no tenéis cuenta en IG. Ya he comentado más de una vez que es mi red social favorita, os animo a entrar en  mi galería , sin duda es una plataforma para dar con gente a fin a ti y a tus intereses. Además me entusiasma ver lo global que es y cómo mientras duermes hay gente que postea fotos de su día o mientras estás en la playa disfrutas de la nieve de otras galerías.

Y como colofón he dado forma a mi verdadero proyecto, un cuento.

Se ve que el día de más de este mes me ha cundido.

Feliz mes de marzo.