Orgullosa

Hace un mes dejé este post en borradores, quería guardar una imagen, una de esas que te llegan al alma.

Volvía del aeropuerto, en mi mente sólo estaba mi hija. Mientras iba a buscarla mire en el parque y allí estaban. Ella jugando y su Yaya mirándola.

Lo que me conmovió fue el escudo protector que desprendía la Yaya. La miraba entre solicita y orgullosa, a la vez que todo su gesto marcaba claramente un límite protector, accesible a otros niños y  totalmente prohibido a cualquier peligro.

Y me sentí orgullosa, de ella, de mi madre, de mi hija y de mi misma.

Vengo de un extraordinario matriarcado.

En la historia familiar ha quedado poco espacio al género masculino. En los matriarcados, las féminas, convivimos en un sinfín de laberintos de códigos emocionales indescifrables. Cada una de nosotras asume un rol y la comunicación es en clave.

Todo lo que tiene de desequilibrado, de ausencia, de confuso, lo compensa con riqueza de experiencia, de sentimientos, de amor…

En mi caso supuso una fortaleza, en la que crecí protegida y feliz. Rodeada de amor y de historia. Rodeada de mujeres tradicionales, de principios elevados. Que tenían bien clara la diferencia entre el bien y el mal. Perfeccionistas y autoexigentes, capaces de sacar adelante familias enteras sin ninguna ayuda.

Por ellas me siento orgullosa, de mi historia, de mi familia, la de sangre y la elegida y de mi género.

 

 

 

 

 

 

 

El café de mayo

Este café me lo voy a tomar el último día de abril y así celebro mi cumpleaños

Es sábado y he decidido vivir este día como patrón de los próximos 365 días que voy a disfrutar con esta edad.

Babau ha venido a mi cama y sus primeras palabras han sido «Feliz cumple», mientras sonreía. He tocado el cielo, es la primera vez que sabe que es mi día. Y juntos los tres nos hemos vuelto a dormir.

He tenido tiempo para despertarme tranquila, trastear en silencio por la casa y desayunar sin prisas.

Estoy disfrutando de las felicitaciones y emocionándome con algunos mensajes. Siempre hay detalles especiales y palabras que me llegan al alma.

Este café no va a llevar balance del mes.

Me voy a hacer el regalo de disfrutar el día «en la ignorancia».

 

Sobre mi.

Siempre me he planteado este blog como un lugar de terapia personal, en el que escribo lo que me apetece cuando me da la gana. Como ya he escrito, surge de la necesidad, de un impulso que me llevó a mostrarme para afianzarme y conocerme.

Al escribir lo que siento, lo que me pasa o mis opiniones, siento que proceso parte de esas palabras de la forma en que quiero que se queden en mi. Es una forma evolutiva de crecimiento. De madurar.

Y además todo lo que me ha traído esta experiencia ha sido bueno. Estas píldoras de reflexión se reflejan en mi día a día y en mi entorno de forma muy positiva.

Incluso, a veces, hay personas que se ponen en contacto conmigo para darme su opinión. Este post nace de una de esas conversaciones. Jennifer me planteó sus dudas ante la experiencia de tener un blog de contenido personal. Le preocupaba la sobreexposición, quedar desprotegida o generar lástima ante experiencias negativas.

En mi caso es todo lo contrario, elijo qué es lo que publico y en el proceso de mostrarlo trabajo la forma de hacerlo. Voy eligiendo las palabras y las ideas para que eso que estoy escribiendo genere un poso positivo, aunque parta de una experiencia vital negativa.

Y claro que hay una parte de protección, pero no de la opinión de los demás, sino de mi misma. Nosotros somos nuestro verdadero crítico. Nadie me puede hacer daño con algo que yo tengo trabajado, aceptado e interiorizado. Sería un gran esfuerzo innecesario, preocuparme por algo que está tan fuera de mi alcance como las opiniones de la gente.

Hace mucho tiempo alguien me dio una máxima:

«El respeto empieza en uno mismo».

 

 

 

Reflejos

Esta semana hay un nuevo reto en Retoclick, se llama reflejos. Me ha encantado la propuesta porque un reflejo fue el comienzo del cambio.

Instagram en sí mismo es un reflejo de nuestras vidas y de nuestros pensamientos, en la mayoría de los casos maquillado. Mostramos lo mejor de nosotros o lo que nos gustaría ser. Parte de ese mostrar sirve para profundizar. Cuando pensé la foto para el reto era «perfecta». Exactamente cómo esta pero con la cara de Babau reflejada. Evidentemente, a la hora de la verdad, el espejo era pequeño para lo que quería conseguir, la modelo no colaboraba, el encuadre era más complicado de encontrar… por lo que al verla me parece perfecta, porque es un reflejo real de mi vida.

Los retos son de gran ayuda para mejorar o para reflexionar.

En este caso me ha recordado que verme en mi hija fue lo que me hizo despertar. Ver que determinados comportamientos o actitudes eran un reflejo de mi y no inherentes a ella, me dio una nueva consciencia y la fuerza para llevar a cabo un cambio.

La maternidad se afronta desde otra perspectiva si dedicas el tiempo necesario a observar y a observarte. El hogar, no es más que un reflejo de sus habitantes. La madres no tenemos que ser perfectas, sólo estar a gusto con nosotras mismas. Ese es el reflejo que necesitan nuestros hijos para crecer felices.

 

 

 

 

 

Pensamientos febriles

Aquí estoy un domingo primaveral con un sol maravilloso metida en la cama con fiebre.  Y en este estado, soy un ir y venir de divagaciones, de todos los ámbitos y como no, también sobre las redes sociales.

Hace unos días cundió el pánico en IG por algo de un algoritmo que volvió locos a más de la mitad de los perfiles. De repente, la gente empezó a abogar por Ello, otra red social, a criticar IG, a añorar tiempos mejores, a pedir que se activasen las notificaciones… en fin, una movilización histórica por una, en mi opinión, chorrada.

Me vienen a la cabeza pensamientos de mi querida Susana en su último post sobre las redes sociales, los likes y sus contadores.

Esta semana que he estado bastante ausente me preguntaba cosas como esta.

¿Dónde está el límite?

¿Con cuántos seguidores te sientes satisfecho?

¿Cuánto tiempo se merecen las redes sociales?

¿Si desapareciesen los contadores seríamos más neutrales a la hora de participar, estaríamos menos influenciados?

Yo soy una enamorada de IG, lo he dicho mil veces y seguiré aunque le cambien el algoritmo. Porque en este lugar he encontrado gente con la que comparto aficiones y gustos que de otra forma me es difícil encontrar. Gente que vemos la diferencia entre tres fotos prácticamente iguales, pero que para nosotros son súper diferentes. Me sirve para nutrirme de ideas e imágenes. Y creo que he hecho contactos con los que seguro llevaré a cabo proyectos geniales.

Además días como hoy en los que compartes tus malestares te llena con comentarios positivos.

Por ello os escribo este post de agradecimiento a chicas como Any, Susanna, Sara, Elvi, Vicky, Mª José, Teresa, Inma y seguro alguna más que aparecerá durante el día. Porque, lo importante de las redes, es que son un modo de comunicación y si el algoritmo te aleja de las personas con las que no te comunicas bien puesto está.

¡¡Feliz semana!!