Always on my mind

Desde que decidí mirar hacia dentro el camino no siempre ha sido fácil o claro. Parece que estoy en una cueva con muchos laberintos y que a medida que avanza aumenta su profundidad.

Cuando evolucionas haces un trabajo de toma de conciencia y de superación.Hay un momento, en el que acabas con la parte en la que te has centrado y antes de cambiar de nivel, de seguir profundizado, te sientes bien, has ampliado tu zona de confort, has mejorado tu yo, estás fuerte y cómodo.

Pero no te detienes, el camino sigue, deseas conocer más, adentrarte más y continuar con este proyecto que te has planteado. Entonces todo se desdibuja nuevamente, vuelves a entrar en un lugar donde no tienes nada claro, te sientes triste o insegura o culpable. Parece que vas para atrás pero en realidad estás en un lugar nuevo. Cuanto más profundo es más oscuro. La emoción a trabajar está difusa y te cuesta más enfrentarte a ella.

A principio de año me marqué tres propósitos. No los eliges abiertamente, existe una manera de buscarlos en que te encuentran ellos a ti. Así es más real, porque para empezar tienes que saber a qué se refieren en tu caso. Uno fue Síntesis, lo entendí claramente porque era continuar y reforzar algo que de forma natural ya había comenzado el año pasado. Mi objetivo es la síntesis de pensamiento, de discurso, de materiales que me rodean y de alimentos que ingiero. Otro fue la Espontaneidad, me sorprendió muchísimo  porque me di cuenta de que la he perdido. Por la seriedad del trabajo, el peso de las obligaciones, por la forma de relacionarme con los demás. Cada vez le dejo menos espacio. Y el primero fue la Fe, he tardado tres meses en entenderlo. Al principio creía que se trataba de buscar algo en lo que creer y así era pero el «algo» es yo misma.

Hace un tiempo me planteé por varios motivos un cambio de alimentación.

Después de demorarlo mucho tiempo decidí comenzarlo en diciembre. Y aquí es dónde quería llegar desde el principio. Llevando a cabo este cambio he sido consciente de mi falta de Fe, en mi misma. Y lo que es más perjudicial, de la cantidad de mensajes destructivos que genero.

Hay una parte de mi cerebro que pasa el 100% de su tiempo diciendo me todo lo que no voy a lograr, lo que no puedo hacer y deformándome la realidad. Ha llegado a tal punto que ha conseguido un fracaso momentáneo de mi cambio de alimentación.

Pero ahora que me he centrado veo claramente cómo afrontarlo. La voy a dar la mano a esta mala amiga interior y la voy invitar a partir. Ya no tiene sitio en mi vida.

Este post no es más que una carta de despedida a los pensamientos destructivos. Acompañada de un claro compromiso personal de cuidarme por dentro y por fuera. De dejar de comer para empezar a alimentarme. Desde el cariño, la comprensión y la paciencia.

El café de Abril

Abril es mi mes, el mes en que nací. Y haciendo justicia a mi personalidad elegí el último día. No me van las cosas fáciles, aunque debería decir iban y así voy cambiando pautas.

Hoy es uno de esos días en que un perro verde, con alas y hocico de arcoíris parece más normal que tú.

Mi Oráculo dice que nuestro cumpleaños es una fecha que nos pone a prueba, nadie es inmune a su poder. Depende el año y la edad en la que te encuentres te pilla de una forma u otra. Pero siempre te obliga a abrir un poco la conciencia y ver en qué punto te encuentras de tu vida.

También me habla siempre de la «Ley del Péndulo» y de cómo para avanzar hay que retroceder.

Pues no sólo he retrocedido, me he caído de culo. Llevo tantos días priorizando mi trabajo, ampliando horarios y desoyendo a mi cuerpo que me ha caído una losa en la cabeza.

Año tras año aprendo y mejoro nunca es tan grave como años atrás, porque el listón ya no es el mismo. No me permito caer tan bajo, porque tengo los límites más claros. Pero qué fácil es volver a las viejas dinámicas, que arraigadas tenemos las costumbres y que inseguros nos sentimos al tener que cambiar. O que perezosos. No tengo muy claro cómo llamarlo.

Pero caer implica levantarse, superarse y mejorar. Me queda toda una vida de caídas, remontadas, triunfos, derrotas y todas las ganas de llevarlo a cabo.

 

 

 

 

 

 

La hucha de la Felicidad

Las tomas de conciencia son como bofetadas sin dolor. De golpe, ves algo que hasta ahora había permanecido inbisible. A veces, es algo nuevo y a veces es otra forma de ver lo mismo.

Cuando me pasa me sirve de punto de inflexión, marca la diferencia entre un antes y un después. Y sirve como nuevo punto de partida.

Esta semana, mientras conducía, tuve una en lo que respecta a mi familia.

He compartido menos tiempo del habitual con ellos y eso siempre se hace difícil. Pero, en previsión de esto, había estado más tiempo con Babau y había  intentando que fuese intenso.

Mientras hacía balance de estos días, me di cuenta, de que sí se puede acumular algo de felicidad para estirarla después. Una especie de hucha.

Cuando la paternidad no fue lo idílica que imaginamos, una vez comentamos la suerte de haber hecho todo lo que queríamos antes de ella, dormido, reído, amarnos, disfrutado, viajado… recordarlo nos daba fuerzas y paciencia para dejar pasar el tiempo en aquella situación. Habíamos hecho, sin darnos cuenta, una hucha de felicidad de pareja, que nos sirvió para los casi dos años de stand by que nos supuso este cambio.

Con los hijos, no creo, que las huchas sean la justificación a las ausencias, un hijo prefiere verte cada día y no mucho rato el domingo. Ni creo que, la misma hucha, tenga la capacidad de llenar mucho tiempo. Pero sirven para emergencias y para que las mamás nos dejemos de criminalizar por querer desarrollados laboralmente.

Teniendo en cuenta el factor sorpresa de la vida, la parte incontrolable, la que no se puede planificar o agendar. Volvemos siempre al mismo punto. Disfrutar el momento, vivir el presente, en el mejor de los casos es la forma ideal de vivir la vida.

Cuando no te servirá de hucha.

 

 

Se me va la pinza.

Es una de mis frases habituales. Tanto es así que un día Babau me preguntó:

-» Mami ¿Dónde está la pinza?»

Se me va por mil razones.

Porque me despisto.

Porque hago dos cosas a la vez y una, o las dos, fallan.

Porque hago una cosa que no quiero hacer.

Porque me entra una idea que no deja espacio a lo demás.

Hace un tiempo leyendo el blog Susana me encontré este post. Me resulto muy gráfico cómo habla de lo que se acumula en la memoria Ram. Y me lo he aplicado. Lo mejor es que funciona. Si tienes algo en la cabeza no lo dejes dando vueltas. Hazlo o decide cuando hacerlo o añádelo a una lista para cuando sea su ocasión o sé honesta y déjalo pasar si no es el momento.

Y Evernote se ha convertido en mi aplicación favorita. Que se me ocurre una foto que quiero hacer, lo apunto. La lista de la compra, también. Las cosas del trabajo, en notas por asunto, las puedo imprimir e incluso agendar o poner alarmas. Una idea que no sé dónde encajar, pero me parece interesante, a la libreta. Es más, hasta tengo una que se llama «cajón de sastre» para lo inclasificable pero que me parece interesante.

Me ha quedado un poco de blogger de tendencias que le pagan para hacer publicidad, pero ya que tenemos un móvil siempre a mano usémoslo cómo secretaria.

A ver si así la pinzas se quedan para tender la ropa y no para aguantarnos las ideas.

 

El café de Marzo

Otro mes más.

Febrero venía con la dinámica de convertirse en un mes horrible, pero no tuvo en cuenta, que este año estaba preparada, lo vi venir. Es un mes de altas exigencias, en el que siembro los resultados de gran parte del año. Y siempre me lo tomo a la tremenda. Cambiar esa dinámica me ha llevado mucho trabajo personal y una gran toma de conciencia. Aún así, siendo la primera vez que consolido un cambio de estas dimensiones he pasado por todas las fases. Desde ponerme enferma, estar anímicamente muerta, sentirme irritable a por fin, la calma.

Un mes de muchos contrastes, en el que se han sucedido muchísimas cosas buenas que esta vez me he permitido disfrutar.

Como una colaboración en el blog de María o una mención en el de Lucía , ambas tienen un contenido fantástico. Me encantan sus galerías de IG y son abiertas y dinámicas.

Sois muchos los que me leéis y no tenéis cuenta en IG. Ya he comentado más de una vez que es mi red social favorita, os animo a entrar en  mi galería , sin duda es una plataforma para dar con gente a fin a ti y a tus intereses. Además me entusiasma ver lo global que es y cómo mientras duermes hay gente que postea fotos de su día o mientras estás en la playa disfrutas de la nieve de otras galerías.

Y como colofón he dado forma a mi verdadero proyecto, un cuento.

Se ve que el día de más de este mes me ha cundido.

Feliz mes de marzo.